
LA DORADA QUIETUD DE LA TARDE
Un poema de PEÑAFERMOSA
En la dorada quietud de la tarde
abro con sigilo el viejo cuaderno.
Una vez más, la página en blanco,
la mirada larga de pasos perdidos
y el brumoso rincón de la utopía.
En esta hora no busco el aplauso,
sino una mirada del caminante
que me haga sentir que existo,
que sigo soñando en esta grieta
con el último rayo de esperanza.
Qué importa mi fugaz presencia
en la última luz del crepúsculo.
Habrá otras metas y otros sueños,
habrá deslumbrantes quimeras,
utopías enamoradas de la luna,
persiguiendo la luz de la belleza.
Y yo estaré a la vera del camino
lejos del ruido y cerca de la luz.

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