El dragón de la guerra escupe fuego contra los pueblos

Bombardeada una escuela de niñas por el ejército israelí en Iran
El torbellino de la guerra se acelera
las manecillas del reloj giran sin tregua
ajenas a nuestros temores y miedos.
Tambores de guerra están sonando
en la orgía de odios que nos invade.
Los monstruos han soltado las amarras
y andan sueltos por el planeta.
Ochenta y cinco segundos faltan
ya ha empezado la cuenta atrás
la especie humana está en peligro.
Ya lo decía Carl Sagan, a modo de presagio,
y a pesar de todo nos invitó a soñar.
Las manecillas del reloj siguen girando
tic tac, tic tac, tic tac
el abismo está cerca y tiene nombre.
¿Acaso no has visto Hiroshima y Nagasaki?
Todas tenemos una lápida escrita
en el trágico final que nos alerta.
Asistimos impasibles a las masacres,
a la violencia, al genocidio, al exterminio.
En aras de la geopolítica, muere la esperanza
bajo las amenazas del hegemón imperial.
Hoy sufren los niños y niñas de Gaza,
mañana puede ser toda la humanidad.
Paremos a los monstruos del apocalipsis
diciendo: ¡¡¡sí a la vida, no a la guerra!!!
No es una utopía soñar otro mundo,
no es un anhelo irreal, un sueño ilusorio.
Si paramos el cataclismo que se acerca,
llevaremos la antorcha por el universo.
Arrojemos la estupidez de la fuerza
con nuestro abrazo de humanidad.
No existen armas disuasorias
solo existe el terror de la guerra.
¿Se impondrá la estupidez de los fuertes
o será la fuerza de la razón
la que abra el camino de la paz?

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